miércoles, 12 de septiembre de 2007

"...las culturas que no tienen buen vino, son salvajes, mocheras, y sin ningún respeto por el ser humano... "

Comprenderán que teniendo a alguien que gusta de Teresa Willms Montt, del vino, del chocolate y del buen sexo, no dan ganas de que pasen los días.
Pero pasan, con ese ritmo inevitable.
Ya estamos a 12 de Septiembre... Obviamente aún no me pagan, como es habitual en todo lo que tiene que ver con Telefónica, pero lo que importa es que estamos en el día posterior al 11 y a unos pocos del 18.
Ayer fue uno de esos días en los que me pregunto en qué país vivo. Porque todos parecen querer paz, reconciliación, respeto... Pero no hay verdaderas intenciones de hacerlo, porque siempre se culpa al otro de no dar el primer paso.
Anoche hubo disturbios en las poblaciones, como siempre, sólo que quienes hacen esos disturbios no son familiares de los DD.DD. , ellos hacen velatones en los sitios donde cayeron sus parientes o en los lugares públicos y rezan en silencio y cantan y lloran, pues a pesar de los años, el perder a un hijo, padre, hermano o lo que hayan sido bajo tales circunstancias es un dolor que no se pasa.
Quienes hacen todos estos desmanes son los delincuentes de siempre, los mismos que se infiltran en las protestas, aquellos que roban en las calles y en las tiendas y que sólo duran un par de horas adentro de la cárcel, aquellos que les gusta culpar a la sociedad por la mierda que son.
Escoria.
Ayer leía el decálogo de los Guachacas, el verdadero pueblo chileno, ese que es pícaro y soñador, que no olvida ni perdona... A menos que haya un buen vino de la amistad entre quienes se pelearon. Ese es el pueblo que a mi me gusta, es en ese en el que confío... Ese que si pillan a un lanza en el centro lo agarran entre todos y le dan la dura por ladrón, ese que le da el asiento a la embarazada en la micro, aunque vaya llena, el del pipeño y de la cazuela de pava.
Aquí un par de párrafos...

Dicen que vamos tarde a nuestra cita con la historia, que los guachacas no somos modernos, que vamos atrasados al encuentro con el futuro, de acuerdo, pero dejemos en claro que nadie nos avisó el día y tampoco la hora, y seamos honestos, casi siempre llegamos tarde a nuestras citas, es que a veces nos perdemos en el camino, nos equivocamos de dirección y la mayoría de las veces gozamos como niños inventando nuevos caminos. Todavía no hemos podido corregir la manía de andar soñando despiertos y en colores, chocando con todos, pensando en voz en alta y esta ancestral e inexplicable tendencia a la resurrección."

"Los guachacas somos compipas de todos los que tienen vocación de justicia y voluntad de belleza, hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido lo que hayan vivido, sin fronteras de mapa o de tiempo. Que la perfección siga siendo el aburrido privilegio de los cuicos, nosotros nos conformamos con vivir cada día como si fuera el primero y cada noche como si fuera la última."

Y la etiqueta del Vino Gran Guaripola, de la fina cepa Cabernet Pipeñón de la Viña Guachaca, que así reza:
"A raíz de una discusión familiar entre Napoleón y su hermano Pepe Botella, éste último se robó y vendió al chileno Don Herminio García Matorrales, 50.000 esquejas del mejor Cabernet Pipegnon de la zona de la Vallé du Rhone, Francia. Años más tarde una plaga terminó con la casi totalidad de los viñedos de Francia. Las únicas patillas sobrevivientes estaban en Chile y habían sido plantadas por las propias manos de don Herminio en el "Valle de la Tierra Prometida" Lontué.
Napoleón nunca perdonó a su hermano Pepe, lo mandó a España y lo obligó a casarse. Pero el Pepe no tenía arreglo y ya lo tenía agarrado la "Rosita".
Dos intentos realizó Napoleón para recuperar este preciado tesoro y dos veces falló por la decidida defensa que hicieron de el los "Batallones Guardianes de la Uva" integrados por 18 guachacas visionarios y enamoradizos, que posteriormente rifaron su hombría en sucesivas batallas de la Independencia.
Ya en los albores de la República fundaron la Viña Guachaca; A ellos le debemos éste néctar de los Dioses.
Ahora pa' qué le vamos a venir con cuentos, no tenemos idea que tipo de taninos tiene éste vino, menos vamos a decir que tiene un bouquet carismático o un aroma que nos remite a vasijas de roble, alerce, raulí, pino, cholguán o madera prensada. Lo que si podemos asegurar es que está hecho de uva, que tiene gusto a vino y que produce los mismos efectos del vino. Osea, es vino.
Al inicio del Tercer Milenio, visto sus antecedentes, fue distinguido con el sello de calidad Guachaca y declarado el Vino de la Nueva Chilenidad. Dan fe ante usted Dióscoro Rojas, Gran Guaripola Guachaca y Porto, Catador de Bondades.
En caso de intoxicación, deje de consumir durante algunos minutos.
[Viña Guachaca son los únicos depositarios y guardianes del Cabernet Pipegnon. Envasado con embudo y con mucho cuidado en su lugar de origen]"

Por ahora no agregaré nada más. Busqué alguna cueca para agregar, pero no encontré para ésta publicación.
Sólo me resta decir que las plantas son como las personas, necesitan espacio para poder crecer bien...
Pero yo me pregunto el por qué tenían que plantarnos tan lejos?

.Pirate Peach

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