domingo, 1 de agosto de 2010

Sobre tolerancia y otros manjares.

Tengo bastantes issues con este nuevo gobierno y su idea de moralidad.
Más bien en su forma de querer imponerla como políticas públicas.

Primero tuvimos la "anécdota" de la Xime Ossandón en la Junji y su absolutamente priceless virgen de metro y medio en la entrada. La verdad para mi no hubiese sido tan terrible si mi jefa nueva llega y me dice "sabes, yo soy muy católica y me gustaría poder ponder una virgen en la entrada", lo más seguro es que le hubiese dicho que si, total cada uno sigue después con sus propias creencias y me hubiese recordado a la casa de mi abuelita y de mis tios que tenían una gruta en miniatura en la entrada o en el jardín.
Pero cuando no le pregunta la opinión a nadie y la desición es completamente arbitraria y dictatorial, dice que con la Virgen va a hacer que trabajen mejor y bendiga sus decisiones, cuando sale con la gracia de que las madres, en su mayoría trabajadoras de escasos recursos y proveedoras de hogares uniparentales, dejan a sus hijos en los jardines Junji para irse a la playa, a emborracharse o a tomarse un cafecito con las amigas, esto ya es imperdonable.
Sobre todo porque la mayoría de esas mujeres, si llegase a salir con las amigas, definitivamente no las veo yendo al Starbucks o a un Cory a tomarse un cortadito con un cigarro mientras conversan del marido, de los hijos y del bótox de la Josefina del Pilar.
Ehm... No?
Pero está bien, todavía se le puede perdonar este tipo de metidas de pata a una mina que nunca ha salido de su casa antes, que eso del cafecito con las amigas el tipo de cosas que hace ella, cuando deja a sus 9 hijos con la nana y media que tiene y por eso cree que todas hacen lo mismo, una mina que recién cuando llegó a la oficina de la Junji en Providencia supo que había más Santiago abajo de Manquehue.

Pero ahora empezamos con la nueva gracia de la Carolina Schmidt, la ministra del Sernam.
Una cosa es crear políticas públicas en beneficio de las mujeres, otra muy diferente es que estas políticas estén destinadas a promover el sexo sólo después del matrimonio, no cómo una forma de protección, ni siquiera acompañado de alguna campaña de información o de educación, sólo decir que "las niñitas no saben lo que quieren a esa edad, así que no deberían tener relaciones hasta no ser grandes y estar en una relación seria"
Muy linda... Seguro que va a llegar el mensaje super claro en las poblaciones a las "niñitas" que viven en otra realidad, donde el embarazo adolecente es una realidad que no se ha evitado nunca diciéndole "no lo haga porque es malo".
Si fuese por educación sexual, decirles que la abstinencia es lo mejor para no correr ningún riesgo, que existen formas diferentes de enfrentar a las hormonas o que si quieren, entonces tienen que cuidarse.
Pero si la razón que se esgrime es sólo valórica y moral...

Ahora... Luego del revuelo del matrimonio homosexual en Argentina, era obvio que aquí también se iba a empezar a discutir.
De que si está el país listo para el matrimonio homosexual o no, mi posición personal es que todavía no, falta mucho que hacer con la intolerancia reinante aún antes de pensar en crear familia.
Pero la pelea no es por eso, sino es aún más disgusting.
Lo primero es escuchar al representante de la Iglesia dando su opinión homófoba diciendo que la unión entre dos hombres era una "aberración". Me hubiese gustado que hubiese usado el mismo calibre de términos cuando se descubrió que sacerdotes abusaban de niños en sus parroquias... Pero ya sabemos el doble estándar de la iglesia.
Ok, podía esperarse de una institución anacrónica que se encarga de guardar los valores de la sociedad como han sido los últimos... Varios cientos de años.
Pero de una autoridad...
Aquello de que Kast pretenda decidir cómo es el país hoy en día, como si su visión fuese la única válida...

Quiero que se acabe la pasividad social, aquello de dejar que todo pase por encima sin hacer nada.

Y pronto me cambio de Blog, así que posiblemente esta sea la última entrada aquí...

No hay comentarios: