¿Alguno de ustedes ha despertado una mañana con la sensación de que todo es absolutamente perfecto, que la vida es hermosa y que lo único que puede existir en la vida es la felicidad absoluta?
Bueno, imagínense eso pero todos los días del resto de sus vidas.
Así es cada uno de mis nuevos despertares junto a mi señor esposo.
Al principio pensaba que ya no le podía pedir más a la vida, pero cada día descubro que siempre existe algo más, un nuevo detalle, un nuevo aroma, una nueva textura, que hace de todo esto sólo el principio de algo que cada vez es mejor y que lo vamos cosntruyendo como sólo dos locos como nosotros podrían construirlo.
El otro día me sorprendió la histeria con la que está preparando su matrimonio una conocida mia, de la que lamentablemente tengo más antecedentes de los que quisiera tener. Ella ha convertido el acto de casarse en el fin de todo, como si luego de decirle que sí al juez de turno y de bailar el vals vestida de blanco fuesen a desaparecer mágicamente todos los problemas de pareja que ha arrastrado por tanto tiempo.
Y con eso me he dado cuenta de la manía de algunas de considerar el matrimonio como el único fin, aquello que yo he llamado el "síndrome del cuento de hadas", que inserta desde muy pequeñas en las mujeres el chip de querer casarse con un príncipe para vivir felices para siempre.
Este síndrome en la etapa adulta se transforma en lo siguiente: La chica se da cuenta de que no existe el príncipe azul, pero encuentra a alguien que llena de alguna forma sus expectativas y decide que ESE debe ser, por lo tanto el siguiente paso es el matrimonio con toda la parafernalia posible, porque mientras más tela tenga el vestido o mientras más grande sea la torta de novias o mientras más invitados asistan a la iglesia (aunque los mismos novios no hayan ido jamás luego del bautizo), más probabilidades hay de que el final sea el "y vivieron felices para siempre".
Pero, luego se encuentran con que nadie les habló del epílogo de los cuentos, ese donde después de la palabra Fin se encuentran con que todos los problemas de sus relaciones siguen ahí y que ni todas las fiestas costosas del mundo podrán repararlos.
Y es como comienzan matrimonios miserables sólo por no haber entendido lo principal: Para tener una vida de cuento de hadas hay que vivir en un mundo de fantasía, porque el mundo real no acepta que sus habitantes sean simplemente felices.
¿Entienden ahora por qué yo sí puedo tener una vida de Cuento de Hadas? ¿Por qué yo sí puedo ser tan absurdamente feliz?
Porque yo, a diferencia de la gran mayoría de ustedes, no habito en el mismo nivel de realidad del mundo.
Y es en éste nivel de irrealidad en donde hemos encontrado el espacio en común en donde, con mi esposo, estamos creando este Happily Ever After, donde no hay problemas comunes, porque las banalidades del mundo real no nos afectan; porque aquello que a los demás les quita el sueño y produce aquellos roces que van rompiendo relaciones, a nosotros no nos importa; porque todas esas pesadillas que los demás podrían tener, a nosotros nos excitan y nos hacen darnos cuenta de que no puede haber nadie más perfecto para el otro, porque hasta en el más secreto deseo siempre está el otro dispuesto a cumplirlo, porque no sólo nos complementamos, sino que hemos descubierto la forma de impulsarnos mutuamente a ser cada vez más y mejores.
Antes ya lo había dicho, pero ahora lo repito: Sólo en ti soy perfecta y sólo en mi podrías encontrar todo lo que necesitas para ser perfecto también.
Después de todo, deben habernos juntado por algo y, debido a las características que reunimos entre los dos, no espero menos que el dominio mundial antes de retirarnos a una isla paradisíaca cerca de Angra.
Y no, esto no es simple megalomanía, esto es una advertencia.
En el momento cultural, se viene el año de la rata. Prepárense para los cambios, para los terremotos y para los problemas, porque las ratas escarban en las raices y usualmente encuentran aquello que otros han escondido (oops! creo que eso es algo que yo hago todos los años...) y descubren más de lo que es políticamente correcto descubrir.
Y en mi momento de basurear a Telefónica, he de decir que ya me quité ese karma de encima, aunque con un poco de culpa porque dejo varios proyectos que venían el próximo año y que, sin mi, van a fracasar rotundamente, pero como he venido repitiéndome todos estos días para no sentirme mal: Ya no es problema mio.
Y... Por ahora eso es todo.
Saludos especiales a aquellos que han estado conmigo estas semanas, a mi familia, a mis amigos, a mi Isa preciosa y a mi señor esposo... Y también para todos aquellos que vuelan al mismo nivel de las moscas, un poco de miel para endulzar sus vidas.
Mrs. Pirate Peach
(La más bella de todas las cabras de monte)
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1 comentario:
uf... por fin me puse al dia.
Debo decir ke leer tu blog es simplemente refrescante.
Fue shori verla hoy misia... ojala vaya mas seguido pa la tiendita ^^
a la otra le invito una bebida o algo ^^
cuidese y ... hay ke juntiarse a juegar algo!!!
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