miércoles, 31 de octubre de 2007

Blessed and Beloved...

Trataré de mantener el estilo y no comenzar a escribir estupideces romanticonas al estilo mushy-cebolla en el que usualmente cae la gente cuando está estúpidamente enamorada, como es el caso que me ocurre en éste momento.
Trataré de no escribir sobre lo imbécil que me siento al ser tan absurdamente feliz, que creo haber perdido valiosos puntos de coeficiente intelectual con éste estado de total bliss.
Tampoco hablaré sobre mi nuevo playlist, que incluye SÓLO canciones cantadas por cierto castor, ni sobre mi falta de sueño por quedarme hasta las 3 de la mañana esperando a que alguien me deje ir, mucho menos de mi nueva rutina matutina de enviar mensajes de texto al amanecer.
No, no diré nada al respecto porque, bueno...
Tengo claro que es molesto para aquellos que no están en este estado de completa felicidad eso de leer este tipo de estupideces.
Después de todo no hace mucho yo pertenecía a ese mismo grupo.
Pero sólo por esta vez, que sepan que amo de esa forma que sobrepasa el cuerpo y se esparce por todos lados, con tanta felicidad que no cabe y se rebalsa, contagiando a todos los demás.

.Pirate Peach

1 comentario:

Gwen dijo...

Bueno, aprovecho que soy yo la que tiene insomnio ahora(y una congestión enooooorme... que suerte la mía) y faltan unos minutos para que me vista y acabe de meter las cosas que me faltan en la maleta para irme, para escribirte un poco y despedirme. Porque ayer no había forma, con esa conexión inestable of doom.

Es completamente normal, tranquila. O quizás, como dices tú, no sea normal tanto enamoramiento repentino, pero aquí, entre tú y yo, sabemos que ese tipo de anécdotas curiosas y sobrecogedoras son completamente normales.

Igual que antes tú pertenecías a ese grupo al cual yo tristemente (o no; puede que esté mejor así... eso es lo que me repito a mí misma todos los días para suplir la carencia de algo que me asalta por la calle y en todos lados cuando se me ocurre salir de mi burbuja creada por mis auriculares) sigo incluyéndome, yo una vez estuve en el mismo estado de felicidad absoluta y abrumadora que describes. Una felicidad que me nubló los otros sentidos durante muchísimo tiempo, pero felicidad al fin y al cabo.

Es lo que tiene que pasar y punto. Y comprendo perfectamente que quieras hablar de eso; yo lo hacía todo el tiempo y mareaba a todos cuantos estaban a mi alrededor. Pero es que quería que compartiesen lo feliz que me sentía yo. Así que te entiendo. Y me alegro mucho por ti, de verdad.

Sólo no te olvides de bajar los pies a la tierra de cuando en cuando, y no te olvides de las otras personas que te apoyamos y te queremos, aun cuando algunas estén a menor distancia que otras. Sigo repitiendo que, aunque lejos, yo sigo aquí, para lo que haga falta.

Bueno, ahora me voy a Barcelona, sí. Pero se entiende la idea, espero. Ya me conoces un poquito; tampoco es muy difícil hacerlo dado el libro abierto que soy.

Besos 'meega.